EL ARBOL DEL MAL


Había una vez un joven que le gustaba la vida bohemia, que trataba siempre de pasarla bien las fiestas tocando, ya que Dios le había dado un talento especial por la música; era una persona que además de cantar le gustaba tocar guitarra, era una persona diferente.
Un día se traslado a un pueblo que distaba del suyo de unos 30 minutos, él era una persona feliz, y esa noche se jaraneo, cantando, brindando con los dueños de la fiesta e invitados, eran ya las 11: 45 de la noche y decidió marcharse, regresar a su pueblo, a su casa; caminando por un camino sólido, oscuro y triste, con un sonido tétrico por el cantor de las chicharras y silbido del viento; llegó a descansar a las raíces de un árbol, luego de tanto caminar eran las 12:00. De dicho árbol la gente decía muchas cosas, decían que cuando le caía la noche el mal se apoderaba de el.
Descansando el joven, escuchó una voz que le decía y tu eres esa persona que canta y toca la guitarra mejor que yo, por que no ponemos las cosas en claro y dejamos ver quien es el mejor, yo soy alguien especial, y si yo gano te llevo a que conozcas la casa de mi padre, y mi mundo por que yo no soy de aquí.
Entonces el joven, que estaba un poco ebrio sin saber quien era, acepto el reto, intrigado por tremendo personaje que entre la copa de árbol no dejaba ver su misterioso rostro.
Comenzó a tocar aquel desconocido sujeto, y su cantar era una melodía que sonaba tan dulce pero con cierta tristeza que delataba un final, el joven sentía que sus ojos se cerraban, algo lo envolvía, sentía un frío inmenso, sentía que moría. El joven recobró fuerzas y empezó a cantar, tocar, eso no fue suficiente, ya que su alma le pertenecía aquel hombre de negro.
Empezó con otra tonada aunque el frio, la humedad del lugar hacían mella de las pocas fuerzas que le quedaban; es en ese momento que toco una c
anción pensando en Dios y creyó en Dios, él sólo, él le podría salvar su vida, canto la canción con todo su corazón y vio como la oscuridad y aquel hombre iban desapareciendo, todo se iba aclarando, la noche se convertía en día, el cantar del g
allo salvo su vida, librándolo de aquel misterioso hombre, de aquel misterioso árbol que cobijaba por las noches a seres extraños.
Esta es la historia que conto el joven al regresar a su casa sobre aquel hombre que aparecía por las noches en aquel árbol y se llevaba a quien se atrevía a cruzar por el camino de aquel árbol del mal.

Que les pareció mi cuento, escríbeme y opina.

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